Una decisión que marcó el resto de mis días

Una decisión que marcó el resto de mis días
Resumen

Entregué mi vida a Jesús desde los 17 años y desde el primer día rompió mis preconceptos. Pasaron muchas cosas que abrieron un testimonio real en mi corazón, que marcaría el resto de mis días.

Fuente
Revista VAMOS

Mi sueño fue ser médico desde niña y me preparé en una academia para postular a una universidad nacional, pues mis papás no podían financiar mis estudios. Hablé con Jesús al respecto y para mi sorpresa, tres días después me ofrecieron una beca para estudiar en Cuba por siete años.

Algunos familiares me decían que mencione que era cristiana porque estaban en un régimen comunista, pero dejando mis temores delante de Dios, viajé a los 18 años.

En esa etapa no sabía qué era estudiar teología o prepararme, solo leía libros que me orientaran a meditar en la palabra de Dios. En mi escuela habíamos alrededor de 300 estudiantes y yo pensaba que era la única cristiana. Sin temor sacaba mi Biblia a leer y ahí supe que había otros cristianos. Creamos un grupo de estudio y poco a poco creció. Poco tiempo después fuimos amenazados con perder la beca si seguíamos reuniéndonos, y el grupo se redujo a solo diez. En el grupo pude servir en alabanzas, discipulado y como líder de célula.

Durante esta formación fue la escuela de Cristo desarrollando y formando mi carácter.

En el tercer año de la carrera perdí a mi padre en un accidente. Fue un suceso decisivo y me enfrentaba entre abandonar mi carrera y retornar a mi país o continuar. Encontré pastores que fueron un soporte en mi formación cristiana, una familia y consejeros que me ayudaron a enfocarme en terminar mi carrera.

Ese año fue decisivo ya que Dios empezó a ministrarme por medio de la vida del misionero médico en China, Hudson Taylor.

Empecé a prepararme en la escuela teológica en Cuba por un año.

Culminé mis estudios y retorné a Perú. Allí estuve trabajando por un año en una zona alto andina donde no había cristianos y hablaban quechua. Fue una experiencia única poder dar testimonio de Jesús a través de la medicina, y la primera vez que lo hacía. En mí seguía un fuego encendido de servir a tiempo completo, pero todavía no era el tiempo.

Los años siguientes estuve apoyando en misiones a corto plazo en la Amazonía de mi país y Dios empezó a darme más claridad de dejar los sueños de hacer una especialidad y aun dejar mi familia para cumplir con el propósito que Él tenía para mí. Confirmó mi llamado a medio oriente y hace aproximadamente dos años salí de casa para realizar una labor pionera en Siria. Dios confirmó de muchas maneras este viaje, aun por sueños que con el tiempo se empalmaron a Su Palabra.

Tania Cusy, Directora Médica de Campo en FAI y actual responsable de movilización de profesionales de salud de Latinoamérica a Medio Oriente

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